miércoles, 17 de abril de 2013

Vínculo



 


EN LA INFANCIA/NIÑEZ


En los primeros años de vida, el niño crece y los elementos que conforman su sexualidad se desarrollan a la par para poder estar maduros cuando llegue el momento de la procreación y del ejercicio de una sexualidad autónoma, acorde a la madurez del individuo. No debe exagerarse la atención sobre el niño en esta etapa, sino considerarlo parte normal de su evolución. En estos primeros años y de acuerdo a los mensajes que recibe de su entorno, se van moldeando las características emocionales de su género, así como los rasgos de su futura personalidad”.


PUBERTAD Y ADOLESCENCIA

“En la pubertad primero y en la adolescencia después, el o la joven experimentan física y emocionalmente la influencia de sus propias hormonas, que entran en acción y producen transformaciones muy evidentes a nivel físico y psicológico. En esta etapa es cuando la sexualidad comienza a integrarse con sus diferentes componentes, bio-psico-emocionales-sociales y espirituales. Si se ha transitado sanamente la etapa previa y los adolescentes están en un entorno donde reciben mensajes saludables respecto de su valor como personas, buenos ejemplos de los vínculos de las personas que los rodean y valores sólidos que contribuyan a reforzar su autoestima y a darle a su vida un sentido constructivo y elevado, la sexualidad se conforma saludablemente, como parte de ese todo. En caso contrario, el desarrollo de la misma puede verse afectado, del mismo modo que el resto de su aparato psíquico”, expresa la especialista.



VIDA ADULTA

La vida adulta, especialmente cuando los hijos ya son grandes o se han ido del hogar, es un momento de redescubrimiento de la pareja que, con la experiencia y el mayor tiempo disponible pueden acceder. Una persona adulta que se encuentra en buen estado general de su salud, que puede disfrutar de una sexualidad plena.


MADUREZ Y ANCIANIDAD


Debido a los problemas de salud que pueden afectar tanto al hombre como a la mujer (hipertensión arterial, diabetes, obesidad, enfermedades sistémicas, etc.) y a los efectos colaterales de los medicamentos que se consumen, la sexualidad puede resentirse y aparecer disfunciones sexuales, como la disfunción eréctil y del deseo en el hombre y la disfunción del orgasmo y del deseo en la mujer, entre otras.

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