EN LA INFANCIA/NIÑEZ
En
los primeros años de vida, el niño crece y los elementos que conforman su
sexualidad se desarrollan a la par para poder estar maduros cuando llegue el
momento de la procreación y del ejercicio de una sexualidad autónoma, acorde a la
madurez del individuo. No debe exagerarse la atención sobre el niño en esta
etapa, sino considerarlo parte normal de su evolución. En estos primeros años y
de acuerdo a los mensajes que recibe de su entorno, se van moldeando las
características emocionales de su género, así como los rasgos de su futura
personalidad”.
PUBERTAD Y ADOLESCENCIA
“En
la pubertad primero y en la adolescencia después, el o la joven experimentan
física y emocionalmente la influencia de sus propias hormonas, que entran en
acción y producen transformaciones muy evidentes a nivel físico y psicológico.
En esta etapa es cuando la sexualidad comienza a integrarse con sus diferentes
componentes, bio-psico-emocionales-sociales y espirituales. Si se ha transitado
sanamente la etapa previa y los adolescentes están en un entorno donde reciben
mensajes saludables respecto de su valor como personas, buenos ejemplos de los
vínculos de las personas que los rodean y valores sólidos que contribuyan a
reforzar su autoestima y a darle a su vida un sentido constructivo y elevado,
la sexualidad se conforma saludablemente, como parte de ese todo. En caso
contrario, el desarrollo de la misma puede verse afectado, del mismo modo que
el resto de su aparato psíquico”, expresa la especialista.
VIDA ADULTA
La
vida adulta, especialmente cuando los hijos ya son grandes o se han ido del
hogar, es un momento de redescubrimiento de la pareja que, con la experiencia y
el mayor tiempo disponible pueden acceder. Una persona adulta que se encuentra
en buen estado general de su salud, que puede disfrutar de una sexualidad plena.
MADUREZ Y ANCIANIDAD
Debido
a los problemas de salud que pueden afectar tanto al hombre como a la mujer
(hipertensión arterial, diabetes, obesidad, enfermedades sistémicas, etc.) y a
los efectos colaterales de los medicamentos que se consumen, la sexualidad
puede resentirse y aparecer disfunciones sexuales, como la disfunción eréctil y
del deseo en el hombre y la disfunción del orgasmo y del deseo en la mujer,
entre otras.
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